Nunca me ha gustado viajar, y menos cuando hace frío. Pero lo hice por vosotros, por segunda vez, y llegado un momento lo hice sólo por ti. Merecía la pena ir hasta Bilbao un 5 de abril sólo para poder demostrarte y demostraros que no estabais solos en esto.
No había pasado tanto frío en mi vida. La piel me dolía, los ojos me quemaban, mis pies estaban totalmente encharcados. Podía estar en mi casa, sufriendo por ti, por vosotros en la distancia como tantas otras veces. Con mi manta, mi pijama y el poco calor que desprende mi hogar cuando yo lo necesito. Pero estaba en la puerta de vuestro Hotel, de tu Hotel a esas horas sólo para deciros que todo iba a salir bien. Y cerca de las doce y media de la noche tú apareciste. Saliste del autobús con cara de tristeza y cabizbajo. Algunos te empujaban, pero tú estabas en otro mundo. Si te soy sincera se pasó por mi cabeza el no pararte, el dejar que te fueses a descansar a tu habitación, como seguro estabas deseando. Pero fui mala persona y decidí llamarte.
- Holtby?
- Yes?
Esperaba que me ignorases, para no sentirme culpable, pero me sonreíste y te acercaste. Te pedí que me firmases dos fotos y accediste encantado. Eran del día que ganaste tu primer título, la Supercopa ante el Borussia. La ganaste con nosotros. Mientras me firmabas me armé de valor y empecé a hablarte. Te dije que no pasaba nada, que ya ganaríais el año que viene, y que yo siempre estaría apoyándoos. Apoyándote. Me diste las gracias, las gracias más sinceras que he recibido. Necesitabais ánimos, todos, pero yo preferí dártelos a ti. Y nunca me he arrepentido de ello. Nunca me he arrepentido de haber viajado un lluvioso 4 de abril de madrugada en autobús hasta Bilbao simplemente para pasar un día 5 de abril en la puerta de un Hotel para poder decirte que todo iba bien.
Ahora nos acabas de romper el corazón a todos. Nos acabas de traicionar. Tras dos años dejándonos claro que estás deseando jugar en otra liga, finalmente vas a cumplir tu deseo. Y nos dejas cuando más te necesitamos, cuando eres nuestra alma. Cuando eres nuestro futuro.
Está claro que nada es para siempre, que todos os vais, por una cosa u otra. No somos perfectos, no somos ricos ni ganamos grandes títulos. Pero dudo que nadie te quiera y te apoye tanto como lo hemos hecho nosotros.
No te olvides nunca de que fuimos nosotros los que confiamos en ti cuando nadie más lo hacía. No te olvides de gente como yo, que ha viajado cientos de kilómetros sólo para intentar sacarte una sonrisa.
No te olvides del daño que nos estás haciendo, porque nosotros no lo haremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario